Sufrimiento que empuja a Crecer

Ante la desesperación que pudiera reinar en torno nuestro es muy oportuno respirar y tener calma, aunque difícil es. Es necesario mirar al cielo y a pesar de que las lágrimas te nublen la visión contempla la majestuosidad del azul esperanzador que a veces aunque las nubes le cubran y la luz del sol se oculte por un instante, el azul sigue estando.
Nos cuesta mucho sufrir y sacar de ello enseñanzas saludables y oportunas. Jesús, nuestro salvador, en el sufrimiento nos Redimió y dio nueva vida. “la redención se ha realizado mediante la cruz de Cristo, o sea mediante su sufrimiento”nos dirá San Juan Pablo II en su Carta Apostólica Salvifici Doloris.

El sufrimiento por mero sufrimiento es masoquismo y eso no es de Dios, no es saludable, es enfermizo. El sufrimiento genera cambio, transformación. Nos empuja a crecer, a extender nuestras raíces para nutrirnos de aquel que nos Ama Cristo, nos empuja a mirar la vida con ojos nuevos y romper barreras que creíamos infranqueables, nos ayuda a comprender al otro.
Nuestra confianza puesta en aquel que sufriendo nos redimió nos ayude a seguir adelante a pesar de las dificultades, si con El sufrimos, con El viviremos.
Cuenta con mis oraciones en la Santa Misa.

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