El Altar es Cristo.
E n el corazón de la liturgia católica, la Misa se despliega como un tapiz rico en significados, donde cada gesto, cada palabra y cada objeto están cargados de una profunda historia y una conexión viva con lo trascendente. A menudo, participamos en estos ritos con familiaridad, quizás sin detenernos a contemplar la elocuencia silenciosa de sus símbolos. Hoy, me gustaría invitarlos a profundizar en este lenguaje sagrado, comenzando por un acto sencillo pero profundamente significativo: el beso del altar al inicio de la Misa. Al comienzo de la celebración eucarística, el sacerdote, revestido para la misa, se acerca al altar y lo besa con reverencia. Este gesto, que a primera vista puede parecer breve y rutinario, encierra una carga simbólica poderosa que nos conecta con la esencia misma de nuestra fe. El altar, en la tradición cristiana, no es simplemente una mesa. Es mucho más que eso. Es Cristo mismo, la piedra angular sobre la cual se edifica la Iglesia. Como nos recuerda San Pablo en...