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Mostrando entradas de noviembre, 2008

Adviento soplando fuerte, a ver que se mueve.

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Saludos amigos de este extraordinario mundo, Dios les colme de su amor. Las lecturas de hoy en la misa han sido espectacularmente fascinantes, están cargadas de un anhelo de Dios, de una necesidad constante de la presencia de nuestro Salvador. Este adviento nos debe hacer gritar como Isaías: ¡Ah si rompieses los cielos y descendieses - ante tu faz los montes se derretirían! Y esta expresión nos hace esperar a que el señor descienda a que nazca en cada uno de nuestros corazones. Pero esta espera tiene dos tendencias, una activa y una pasiva. La pasiva es la de dejarnos envolver por las hermosas luces de colores que nos ofrece esta navidad – cuidado no digo que eso sea malo – y así alejarnos de la realidad que nos rodea construyendo una cuna artificial al niño, dejando todo en lo superfluo. La activa es vivir anhelantemente cada día de adviento esperando gozosamente la llegada del señor, construyendo la cuna con buenas acciones, hoy nos lo decía la oración colecta de la misa: Dio...

Salve, Oh Puente que llevas los hombres al Cielo.

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Yo sólo quiero amar a mi madre María. Todos los otros amores son de ordenanza y por necesarios que sean, sólo mi madre los iluminará en los corazones que la han querido. Por ella yo debo querer a mis enemigos por ella he ofrecido este sacrificio, y la dulzura del corazón y el celo de servicio, porque se los he pedido me los ha permitido. Y como yo era débil y todavía un malvado, las manos cobardes, los ojos cegados de caminar, Ella me besó los ojos, me juntó las manos y me enseñó las palabras para adorarla. Paul-Marie Verlaine (1814-I896) Bendita madre gracias por llevar en tu señor virginal a Cristo Jesús, razón de nuestra salvación, motivo de mi vocación. Tomame de la mano milagro primero de Cristo.

Jesucristo el bien mayor

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Es impresionante ver en nuestra Iglesia la cantidad de hombres y mujeres que por amor a Cristo lo han dejado todo para seguirle a él el bien mayor. Estos cristianos, que aman a sus enemigos y devuelven el bien por mal, son un modelo a seguir hoy en día. Nuestra sociedad esta imbuida en una soledad abismal que solo Cristo, el bien mayor, puede llenar. El ejemplo de un San Francisco de Asís nos debe alentar a ser un instrumento de Dios en medio de los hermanos. La caridad de una Madre Teresa de Calcuta nos debe inspirar a ser solidarios conlos que sufren. Estos hombres y mujeres de carne y hueso como tu y yo, solo tenían un apoyo: Cristo nuestro bien mayor. Es en él en quien reside toda su alegría, fuerza y esperanza.