Agosto: un mes de esperanza, gratitud y fe.
Agosto llegó cargado de esperanza. Iniciamos con la alegría de los Retiros de Emaús en su segunda edición, estos son espacios donde el Resucitado sigue manifestando su poder transformador, tocando corazones y renovando vidas. Cada testimonio, cada encuentro, me recordó que el Señor camina a nuestro lado, aun cuando a veces nuestros ojos no logran reconocerlo de inmediato y nos empecinamos en seguir sumergidos en la oscuridad. Este mes también estuvo marcado por una celebración muy personal: mi cumpleaños número 47, una edad que según cuentan no aparento, jajaja. Fue una ocasión que desbordó en muestras de cariño, afecto y cercanía. Cada palabra, cada gesto, cada torta, se convirtieron en signo visible del amor de Dios que se hace presente en los hermanos y en la comunidad que Él me ha confiado. Sin embargo, aquella misma noche, la vida nos sorprendió con la partida a la Casa del Padre Eterno del papá de uno de los seminaristas de nuestra parroquia. La alegría y la tristeza se entrela...