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Mostrando entradas de mayo, 2013

Ayudar como María...

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La visitación de María a su prima Santa Isabel nos debe invitar a imitar esta actitud inherente a todo cristiano. Nos debe invitar a salir a tiempo y destiempo a atender al hermano. María la servidora del Señor, sale presurosa a atender a su prima, nosotros aun hoy cuando la comunicación es más sencilla, se nos hace difícil atender al que lo necesita. Somos cristianos porque venimos de Cristo, de su Pascua y Resurrección. Atendamos pues a nuestros hermanos necesitados, no nos olvidemos que al amar al otro, amo a Cristo, al ayudar al otro ayudo a Cristo, al alimentar a otro es al mismo Cristo sufriente al que estoy atendiendo. Ya el Papa Francisco nos lo ha recordado, miremos, toquemos y descubramos en ese necesitado a Cristo. Hermanos, no perdamos esta oportunidad del encuentro con Cristo presente en el otro. Imitemos a María y seamos presurosos y prontos para ayudar y servir.

Cristo es el Amor...

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¿Y que podemos decir del amor? ¿Cómo lo podemos seguir adornando y exaltando? ¿En donde lo encontramos y abrazamos? ¿Qué color, sabor y tamaño tiene? Quizá en algún momento de nuestra existencia nos hemos hecho estas preguntas o de pronto, con mayor índice de probabilidades, nunca hemos pensado en estas cuestiones. Lo cierto es que en muchas ocasiones hemos hablado y dicho tanto de esta realidad ontológica capaz de cambiar todo nuestro ser. El apóstol San Pablo entona un hermoso canto en una de las cartas que dirigiera a la comunidad de Corintio, y dota de unas cualidades muy especiales al amor, nos dice: “ El amor es paciente, es afable; el amor no tiene envidia, no se jacta ni se engríe, no es grosero ni busca lo suyo, no se exaspera ni lleva cuentas del mal, no simpatiza con la injusticia, simpatiza con la verdad”. (1Co 13, 4-6) ¿De dónde saca el apóstol estas cualidades del amor? Lo saca de la persona de Cristo, él se anonadó a sí mismo, tomo nuestra condici...

Hablar francamente y sin temor.

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Lo que Jesús nos enseña, nos manda a contarlo y predicarlo a todos. Es una noticia que como candelero no se puede ocultar bajo la mesa; como la sal, debe de esparcirse para dar sabor y gusto a la humanidad. Dios es amor, es una noticia que agrada y da ánimo, alegra al corazón, da vida a la esperanza lúgubre. Este tipo de noticia de vemos gritarlas y proclamarlas a muchos. Ahora las noticias que arden como sal en una herida, no porque sean malas, sino porque su contenido es una verdad que perturba, inquieta y molesta, estas también se deben dar y decir. ¡No podemos ser duales, de altibajos o de medias tintas! El mismo Jesucristo en su discurso del “Pan de Vida” al decir que su cuerpo y su sangre es verdadera bebida y alimento de salvación, se encontró con que muchos se asombraron y tildaron de carnívoros, más el Señor no se retracta y reta a marcharse a sus discípulos. Hermanos, ante la verdad no existe medias tintas, pero si la caridad quela envuelve y adorna su belleza....

Ocasiones ocasionadas...

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En ocasiones nos comportamos como metralleta enemiga que dispara murmuraciones y maledicencia a diestra y siniestra. Rompe cristales de caridad y derriba muros de solidaridad, asesina la esperanza y destruye alguna luz. En ocasiones somos aquel agricultor que ara la tierra del corazón del otro, quita las piedras de dudas y esparce la semilla de la caridad y amistad. Y entonces, ¿porque esta dualidad? ¿A qué se debe esta realidad obscura y luminosa? De pronto se debe a nuestra libertad, Dios nos ha hecho libres, libres para amar; ya que solo en libertad se puede Amar. Ahora, que muchos de nosotros preferimos no amar, a amar, queda de nuestra parte. Sólo acercándonos a él, a Cristo, sumo bien, podemos adiestrarnos cada vez más en el amor.

Temblor tembloroso...

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¿Qué te pasa, mar, que huyes, y a ti, Jordán, que te echas atrás? ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros; colinas, que saltáis como corderos? Y entonces mi corazón se acelera y mis manos comienzan a temblar, ante ti, que hace rato te inmolabas en el Altar. Yo aparejaba la leña y lo que sería la víctima puede preparar. Tu fuerza renovadora y tu amor insondable a mi corazón hicieron vibrar. Yo seguro estoy de que allí estas tú, Señor, aunque mi razón e inteligencia en discusión a veces me ponen a pensar. Pero que te sucede, porque tiembla tu ser, si a Él le dices conocer, hasta tu vida has decidido dar en beneficio de su compañía y lo que antes hacías los has dejado solo por estar a su lado. Y es que digo conocerte, y es que digo amarte pero a veces no se reflejarte. Que el inconsciente adore lo que el consiente admira, que la razón y la fe se rindan ante tu majestad salvadora.