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Mostrando entradas de febrero, 2018

Carrera a la Conversión...

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Hemos iniciado el provechoso tiempo de la Cuaresma con la imposición de la ceniza que nos recuerda nuestra caducidad y necesidad de cambiar y enderezar nuestro caminar hacia el señor. Estos cuatro días anteriores al domingo I de cuaresma (miércoles, jueves, viernes y sábado) son como una introducción preparatoria al espíritu cuaresmal. El elemento significativo más importante de estos cuatro días, es la ceniza, que como reza en una de las oraciones son una señal de penitencia y arrepentimiento . Estos días destaca entre otros temas, la llamada a la conversión (Jn 2, 12-18). Ante esta invitación hay que responder con prontitud como Leví (Lc 5, 27-31). Los criterios de esta conversión son claros. Hay que dar frutos dignos de penitencia, pero ésta debe fraguarse en el interior (Mt 6,1-6.16-18), rasgando el corazón (Jl 2, 12ss.). El acto visible de la penitencia que Dios busca en el pecador arrepentido es el amor, la justicia social (Is 58, 1-9). De esta manera, la pedagogía lit...

Miércoles de Cenizas...

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El miércoles de cenizas es el día en que comienza la Cuaresma. Se llama así porque desde tiempos inmemoriales se pone ceniza en la frente a los que asisten a la celebración litúrgica de la comunidad. El significado de este gesto es recordarnos que somos mortales y que debemos humillarnos y convertirnos a Dios. "Dios formó al hombre del polvo de la tierra" -dice el Génesis mediante una parábola grandiosa-, y gracias al soplo divino se convirtió en un ser viviente. Hasta la reforma litúrgica del Vaticano II decía el sacerdote al penitente en la imposición de la ceniza: "Acuérdate de que eres polvo y en polvo te convertirás" (Gén 3, 19). Después del Concilio se privilegian la conversión y la renovación cuaresmal, con esta fórmula: "Conviértete y cree en el evangelio" (Mc 1, 15). El nombre dies cinerum (día de cenizas) que muestra el Misal Romano aparece en las tempranas copias del Sacramentario Gregoriano y probablemente data de por lo menos el...

COMAMOS Y BEBAMOS QUE YA MAÑANA ES CUARESMA...

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Tú que eres Cristo, el esplendor y el día, y de la noche ahuyentas las tinieblas, Luz de Luz que a tus fieles cual luz te manifiestas, te pedimos, Señor, humildemente esta noche que estés de centinela, en ti hallemos reposo y la paz nos concedas. Si se entregan al sueño nuestro ojos, en ti vigile el corazón alerta, y rogamos tus hijos, Señor, que nos protejas. Defensor nuestro, míranos, rechaza al enemigo cruel que nos acecha y, a quienes redimiste con tu sangre, gobierna. A ti Cristo, Señor del universo, y a ti Padre, alabanza dondequiera, y al Amor, por los siglos loores. Amén. Con este himno rezamos hoy las últimas vísperas del tiempo ordinario para darle paso al tiempo de Cuaresma que inicia con el miércoles de ceniza. El miércoles de Ceniza; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios. Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad...

A propósito de las fiestas carnestolendas...

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La celebración del Carnaval tiene su origen probable en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto o al Rey Momo, personificación del sarcasmo, las burlas y la agudeza irónica. Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5,000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que nos colonizaron a partir del siglo XV. La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se los designa con el nombre de fiestas carnestolendas , y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniz...

El escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo...

San Simón Stock nació en una familia ilustre de Kent (Inglaterra) cuyo padre era gobernador. Su madre lo consagra a la Santa Virgen y no tenía todavía un año cuando comenzó a articular el ave María.  A los doce años Simón se retira al desierto a vivir en el tronco de un árbol de donde le viene el sobrenombre de Stock que en lengua inglesa significa "tronco". En el seno de ese retiro, sus oraciones subían sin interrupción hacia el cielo y ahí pasa veinte años en completa soledad, alimentando su alma de las delicias celestiales de la contemplación. Privado voluntariamente de la conversación con los hombres, gozaba del diálogo con la Santa Virgen y los ángeles que lo exhortaban a perseverar en su vida de renuncia y de amor. La Reina del Cielo le advirtió que vería muy pronto desembarcar en Inglaterra a los ermitaños de Palestina, agregándole que debía unirse a esos hombres que ella consideraba como sus servidores. En efecto, Jean lord V...