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Mostrando entradas de noviembre, 2011

Christus Redemptor

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Que cambie, que me vuelva hacia ti, que mi mirada se despabile y se contraigan mis pupilas con la luz de tu alegría. Que mi boca se ría con tu felicidad y que mis manos te alaben sin cesar. Que mis pies se enloden por visitar al desvalido y que mis oídos estén atentos al llanto de tu hambre. Que cambie me pides, que me vuelva hacia ti; que mis palabras sean de aliento y consuelo, de saludo y no de burla. Que mi olfato perciba tu presencia lánguida y pálida del llanto y mis hombros sean reposo para tus angustias en mis hermanos. Que cambie me digo, para no quedarme sin ti. Que te amo Jesús, Señor mío y que pueda vivir de ti.

Veni Domine

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Ven Señor, ven no tardes, mi alma desfallece de frio y soledad. Mi esperanza se ha maltratado y se ha desorientado, necesita de tu verdad para que renazca a tu fe. Necesita de tu amor para alabarte en el prójimo, Señor. Quiero ser hermano; reír con él; soñar con él; luchar con él; que a su vez es contigo Señor. Espero con ansias tu llegada, espero tu reinado en mi corazón.

Adventus Cristus...

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Hoy comienza un nuevo tiempo litúrgico, y también un nuevo año litúrgico, y se debe notar. Después de la normalidad del largo periodo del tiempo Ordinario, que cerró el domingo pasado con la fiesta de Cristo Rey, hoy toca cambiar el color. Evidentemente nos referimos al color morado que caracteriza el tiempo de Adviento; pero también a toda la ambientación de la celebración, que debe denotar el inicio de un nuevo período. Tanto en nuestro hogar, calles y templos, debe notarse este ambiente, pero en un sentido autentico de preparación de nuestro corazón para la venida de Jesús, Mesías y Salvador.              Si alguien nos pregunta qué es el Adviento, fácilmente responderíamos que se trata de las cuatro semanas antes de Navidad en las que preparamos la venida de Jesucristo. Pero esta venida puede ser interpretada tan sólo como el recuerdo histórico del nacimiento de Jesús. Lo cual desde luego es un elemento importante...

Mi primera celebración de la Palabra como "Lector" en el Seminario

Domingo de la Semana 1 del Tiempo de Adviento .  Ciclo B 1.       En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 2.       Antífona: A ti, Señor, levanto mi alma: Dios mío, en ti confío; no quede yo defraudado; que no triunfen de mí mis enemigos, pues los que esperan en ti no quedan defraudados. 3.       Queridos hermanos, sean bienvenidos a esta celebración de la Palabra del I Domingo de Adviento y nuevo año litúrgico. 4.       El Señor nos invita a preparar nuestro corazón para su Advenimiento, por ello dispuestos a ser transformados por su presencia redentora, invoquemos unánimes la presencia del Espíritu Paráclito. 5.       Oración:   Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su de...

Reine Jesús por siempre...

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Saludos a todos, sigo con el asombro y gratitud a Dios por el paso que he dado. Siento que Dios me ama, que soy nada comparado con la magnificencia de su amor y presencia en este mundo. Pero que aun así, me llama, me limpia constantemente y me invita a ser su testigo. Gracias Señor.   Que tu palabra sea lámpara para mis pasos. Hoy la liturgia nos presenta a Cristo como Rey del Universo. Monseñor Juan Esquerda Bifet, nos presenta una explicación muy interesante en su Diccionario de la Evangelización, editado por la BAC, Madrid, 1998. Leamos: A Jesús sus discípulos le reconocieron como "rey de Israel" (Jn. 1,49) y las muchedumbres le aclamaron como rey (Mt. 21,5; Lc. 19,38; Jn. 12,13), pero él, sin rechazar el título, no se dejó llevar del entusiasmo del momento. Incluso, después de la multiplicación de los panes, escapó de la muchedumbre (tal vez un grupo de zelotes) porque le querían hacer rey (cfr. Jn. 6,15). Su entrada triunfal en Jerusalén, montado humildemente s...

Recibe la Palabra de Dios...

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Gracias, Señor, por la oportunidad que me brindas de poderte servir como Lector de la Santa Madre Iglesia. Me abandono a sus oraciones.