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Curarire · La novela.

Una historia de fe, raíces y humanidad en los Andes venezolanos Curarire es el nombre de un pueblo imaginario enclavado en un lugar, pero sus historias son completamente reales en lo que tocan: la muerte, la familia, la fe, el duelo, la vocación y la gracia que aparece en lo cotidiano. Esta saga nació de diálogos pastorales y creció hasta convertirse en una novela por entregas. Los personajes Pedro — El anciano sabio del pueblo, sembrador, viudo. Padre de Mercedes y cuñado de Diana. Diana — La esposa de Pedro, fallecida antes de que comience la historia principal. Su ausencia lo impregna todo. Mercedes — Hija de Pedro, mujer joven y sensible, hija de la tierra. Joaquín — Esposo de Mercedes. Trabajador, con raíces profundas en Curarire. Andrés y Gabriel — Jóvenes de la parroquia, llenos de vida y preguntas. Juan Josué — Sobrino de Pedro, llegado desde la ciudad. Carga una historia propia y la busca de reconciliación. Padre Salvador — El sacerdote del pueblo. Confesor...

La Memoria en una Taza de Café: Aquel Sábado de Cuaresma.

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El sol de marzo caía con aplomo sobre la enramada de la casa parroquial, pero bajo la sombra, el aroma del café recién colado dictaba una tregua. Era 21 de marzo de 2026. El almuerzo, un banquete con ese sello de hogar que solo la madre de un sacerdote sabe imprimir, había dejado a todos en un estado de reposo reflexivo. Frente al Padre, cuatro jóvenes —sus pilares en el trabajo rudo de la parroquia— se sacudían el polvo de una jornada intensa. Habían pasado la mañana desmontando los tarantines y armazones que, desde la Navidad pasada, sostenían el pesebre. El viejo templo, con sus muros de más de 340 años custodiando la historia de Maracaibo, parecía respirar aliviado tras el retiro de las maderas. Titico, el mayor y líder del grupo, de piel clara y gesto bonachón, dio el primer sorbo a su taza antes de romper el silencio: —Padre, ¿y usted no tuvo miedo? El Padre dejó la mirada perdida en el vapor del café. Sus manos, las mismas que hoy consagraban, parecieron viajar doce años atrás e...

Del Rostro que se Encuentra al Corazón que es Cauce.

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A veces, en el silencio de estas montañas de Mérida, el eco de una charla de retiro no se queda en el aula, sino que baja con uno hasta la capilla y se mete en el examen de conciencia. Hoy, al repasar mis notas, me detuve en una serie de ideas que me golpearon con fuerza. Estas reflexiones son tanto un "jalón de orejas" para mí como una invitación para ustedes que me leen. I. El Rostro contra el Avatar: ¿A quién le estamos hablando? Vivimos en la era del avatar. Es fácil esconderse detrás de una pantalla, de un perfil diseñado o de una función administrativa. Pero en este retiro he comprendido que el entorno virtual nos está robando el referente humano. Sin rostro, no hay encuentro; y sin encuentro, la caridad se vuelve una teoría lejana. Me preguntaba hoy: Silverio, ¿estás ofreciendo tu rostro a Dios o solo le das la espalda con tus distracciones? Y más allá: ¿Le doy mi rostro a mis hermanos sacerdotes y a mis fieles, o solo les doy el "trámite"? El Papa Francisco,...

Emaús y Getsemaní.

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Este tercer día de retiro ha sido, en muchos sentidos, un descenso a las profundidades de mi propia humanidad y un regreso necesario a la fuente de mi ministerio. Las charlas cuarta y quinta me han puesto frente a un espejo que a veces preferiría no mirar, pero es allí, en la verdad de lo que soy, donde la Gracia realmente opera. Aquí comparto las reflexiones de esta jornada: Entre Emaús y Getsemaní: Cuando la Gracia abraza mi fragilidad.  Caminar estos días de retiro me ha recordado el sendero de Emaús. A veces, como aquellos discípulos, me descubro rumiando el "desconcierto". Es esa parte humana que se duele ante las expectativas creadas y no cumplidas. Pero el peligro no es sentir la tristeza, sino dejar que se convierta en amargura. Los discípulos no solo caminan hacia una aldea; huyen de un fracaso. El relato comienza con el testimonio de las mujeres que fueron al sepulcro y no hallaron el cuerpo. Para muchos, esto no generó fe, sino una expectativa de angustia. Como sac...

La vocación y el coqueteo

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Este silencio de las montañas de Mérida tiene una forma muy particular de hablar. Si ayer el camino hacia San Javier del Valle me invitaba a "dejar" que el mundo siguiera su curso, hoy, en este segundo día de retiro, la montaña me ha exigido subir un poco más alto para mirar de frente lo que realmente soy. Aquí, frente al Sagrario y bajo la sombra de los picos, organizo lo que ha golpeado mi corazón este martes: No soy el protagonista . Amanecí con una certeza que a veces el ajetreo de la parroquia y la cancillería me nubla: el actor principal de mi vida es Cristo. Él es quien subió al monte y llamó "a los que quiso". No estoy aquí por mis méritos, ni por mi capacidad de gestión, sino porque Él quiso que estuviera con Él. En este tiempo de Cuaresma, me doy cuenta de que muchas veces he actuado como un "funcionario" de lo sagrado. Me he vuelto eficiente, pero quizá menos fiel. Hoy me hablo a mí mismo: Silverio, no puedes seguir siendo uno más del montón, bu...

Deja que...

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Hay viajes que se miden en kilómetros y otros que se miden en silencios y reencuentros. Hace poco, mientras dejábamos atrás el calor de Maracaibo para subir hacia la quietud de San Javier del Valle, en Mérida, viví uno de esos momentos que te devuelven al centro de todo. Íbamos en el autobús, un grupo de hermanos sacerdotes camino al retiro. De pronto, surgió la guitarra. Entre anécdotas compartidas y esas risas que solo se tienen con quienes conocen tu historia desde el seminario, empezó a sonar una melodía que todos llevamos grabada en el alma: "Ven y sígueme". Mientras las montañas de los Andes empezaban a asomar, la letra se me quedó enredada en el corazón, especialmente en ese inicio insistente: "Deja que el mundo vaya por su camino... Deja que el hombre vuelva a su casa... Deja que la gente acumule su fortuna..." Me puse a pensar en la premura con la que a veces vivo. Como sacerdote, es muy fácil dejarse absorber por "lo secundario": la gestión parro...

Lo Más Querido: Reflexiones sobre el Seguimiento. Una reflexión a tres voces.

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Lo Más Querido: Reflexiones sobre el Seguimiento ( Evangelio según San Lucas 14,25-33 .) Un joven de la parroquia le ha enviado un mensaje a uno de los sacerdotes, compartiendo una reflexión profunda sobre las exigencias del Evangelio en el mundo moderno.  Este mensaje se convirtió en el tema de conversación de tres sacerdotes de la parroquia durante su café matutino. El padre que lo recibió lo leyó en voz alta: El Mensaje del Joven: "Mi compañía telefónica me ofrece un servicio adicional muy goloso. Y, para que no dude de lo mucho que me aman y desean alegrarme la vida, añaden: «gratis». Después, en letra pequeña: «el primer mes». Y después, en nota a pie de página: «A partir del segundo mes, le cobraremos 20$ todos los meses». La cosa es ponerlo fácil. Desde luego, estas compañías nunca hubieran dado trabajo a Jesús de Nazaret . Porque lo suyo no es, precisamente, ponerlo fácil. Al contrario: Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a su hijo...