Aslan, Meryl Streep y el olvido de lo simbólico.
La noticia sobre la nueva adaptación de Las crónicas de Narnia , dirigida por Greta Gerwig, no ha dejado a nadie indiferente. La posibilidad de que sea Meryl Streep quien dé voz a Aslan ha generado un revuelo inmediato: para muchos es una «burla» o incluso una «bofetada». Quienes sentimos un profundo aprecio por la obra de C. S. Lewis, por el legado de Tolkien y por esa profunda raíz de fe que late en los relatos de los Inklings , guardamos estos libros como una huella imborrable. Y precisamente por ese respeto a la obra, conviene detenerse a examinar qué hay detrás de tanta molestia. ¿Realmente se sostiene el escándalo o nos encontramos ante un brote de cerrazón e ideología? Como bien ha señalado la propia dirección del proyecto, Aslan no es una simple metáfora lejana ni una alegoría abstracta; en la teología fantástica de Narnia, Aslan es la presencia de Jesucristo en ese mundo. Lewis no concibió a Aslan como un símbolo pasivo, sino como el mismo Verbo encarnado en la realidad de la...