LA LLUVIA III.
El Domingo de Misa -Siembra una semilla, riégala, cuídala y ocúpate lo mejor posible de ella. Seguramente tendrás a su debido tiempo el resultado de una planta hermosa, frondosa y causa de muchas alegrías. Pero si por algún motivo, dejas de cuidarla y atenderla, muy pronto veras como muere lentamente hasta desaparecer. Esto mismo pasa con la VOCACIÓN, si no cuidas de ella jamás cosecharás lo querido. También sucede con los amigos, si te dedicas a cuidar de ellos, tendrás verdaderos amigos- Juanjo sentía que las palabras que pronunciaba el padre Ignacio eran muy chillonas y que las luces de las lámparas estaban muy fuertes. Eran casi la una de la madrugada cuando llego a su casa, luego de haberse despedido de Julio. Se habían hecho la promesa de ir al día siguiente a la misa, promesa de la que Juanjo se estaba arrepintiendo. Le había costado mucho levantarse, pero finalmente llegó temprano a la misa. Eran las diez de la mañana. -por ello hermanos, Jesucristo nos invita a que...