Alabar desde la adversidad...


“No hagas crítica negativa: cuando no puedas alabar, cállate” (San Josemaría, camino 443)

Cuentan que había una viejecita irlandesa que nunca hablaba mal de nadie, siempre encontraba algo bueno en la peor de las personas. Un día falleció un hombre que parecía atesorar en sí todas las miserias humanas: era ladrón, borracho, peleón, pegaba a su mujer y a sus hijos… era un estorbo para la comunidad.
La noche del velatorio, la viejecita llegó a la sala donde se iba a rezar el Santo Rosario por el difunto. Todos miraron y se decían por dentro: de éste sí que no podrá decir nada bueno. La viejecita estuvo un momento callado; parecía que efectivamente no sabía que decir. Pero habló: -Ciertamente sabía silbar. Daba gusto oírle cuando pasaba todas las mañanas por debajo de mi ventana. Le echaré mucho de menos.

Comentarios

Albertus ha dicho que…
Pues si tienes razón... Nos gusta mucho criticar, pero no vemos las bondades de las personas a nuestro alrededor.
Belen ha dicho que…
Gracias le sean dadas por darnos esta lección.

Un cariñoso saludo y mi oración.
Unknown ha dicho que…
Mejor callar las faltas ajenas, porque cuando señalamos con el índice, tres dedos nos apuntan. Un abrazo, don Silverio.
MDR ha dicho que…
WW0000WW!!
Que gran lección.
Saludos
Silverio.
DTB!!

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