Misiones 2000, El guayabo.


La emoción de la misión anterior en la palmita nos había dejado un sabor a aventura y a ganas de llevar el mensaje de Dios a todos. Nos hicimos llamar Catequistas misioneros valientes en Cristo. En los encuentros con los niños les hacíamos ver la necesidad de llevar la Buena Nueva del Reino a todos.

Llego el mes de agosto y ya estábamos preparados para nuestras nuevas misiones. En esa oportunidad era nuestro párroco el padre Lenin Bohórquez, un sacerdote que nos enseño lo bueno de hacer las cosas bien y fue nuestro director espiritual por muchos años.

Él mismo nos propuso el lugar de misiones, nos envió al sur del estado Zulia a un pueblito llamado El Guayabo, el contacto y todo lo demás lo hizo el padre y uno de los jóvenes del grupo, nosotros solo debíamos llegar y arrancar las misiones.

Salimos el viernes por la noche a eso de las 5 de la tarde, fue largo el viaje y llevábamos una algazara en el autobús, hablábamos casi con todos los pasajeros. Al llegar casi a las 11 de la noche, nos recibió un joven que había delegado el padre, cenamos y nos instalamos.

Al día siguiente conocimos al padre, se hizo la distribución de las actividades y se comenzó a conocer el sector, que era bastante grande. En la tarde fue la Santa Eucaristía y el envío. Se celebraba ese día La fiesta de la Transfiguración del Señor y al finalizar la homilía nos leyó Lucas 10, 1-7 nunca se me olvidara ese momento, estábamos 15 jóvenes de rodillas ante el altar, el padre paso imponiéndonos las manos y orando, luego roció con agua bendita y nos presento ante la comunidad.

Se visitaron enfermos, se evangelizó, se trabajo cono los niños y jóvenes, se dicto un taller de catequesis y se convoco a todos los grupos de apostolado para una híper jornada de evangelización ecuménica, había mucha gente y verdaderamente Cristo de hizo presente.

Recuerdo que en una oportunidad salimos a evangelizar y nos callo un fuerte aguacero. Al llegar a la parroquia, aturdimos al coordinador para que buscara medicamentos contra el resfriado para prevenir y el coordinador no los tenia a mano, se formó una discusión y llego el padre (Carlos, no se los había dicho) escuchando la discusión fuertemente nos exhorto a confiar mas en la palabra de Dios, que si el esta con nosotros nada nos sucederá, que su palabra tiene vida eterna y que dejáramos las niñerías. Fue una noche de aprendizaje.

Conocimos a un seminarista Darío Porras, nos enseño a actuar como mimos, así que el sábado nos fuimos al mercado y de esa forma evangelizamos. Cristo se hace presente en todas partes.

Dios se vale de muchos medios para llamarnos, sentía que mi corazón ardía y era muy feliz haciendo eso por Cristo, pero yo miraba a otro lugar, aun no pensaba en seguirle definitivamente.

Un saludo fraterno y por favor una oración por mi perseverancia y otra por mis amigos.

Comentarios

LAO ha dicho que…
EL NOS DARÁ LOS MEDIOS PARA CUMPLIR SUS DESIGNIOS,..... Muchos saludos
Belén Manrique Castaño ha dicho que…
Cuando caminamos en pos de Dios EL mismo nos da las herramientas para seguir adelante.
Me gustó bastante tu blog y gracias por tu visita
Armando ha dicho que…
Hola amigo Silverio.
Si confiamos en ÉL plenamente, no tenemos por qué preocuparnos.
Un fuerte abrazo.

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