Ella fue transportada por la vehemencia del amor más puro.


La Virgen no murió ni de vejez, ni de enfermedad, fue transportada por la vehemencia del amor más puro y su rostro lucía tan calmo, tan radiante y feliz, que a su tránsito hacia la muerte se le da el nombre de dormición.

Joris-Karl Huysmans (Francia





Comentarios

Angelo ha dicho que…
Quiero que sepas que aunque no comente, te sigo. Gracias por los testimonios que nos ofreces y que son de tanto valor para el alma. Te encomiendo en mis oraciones.
Un abrazo en Cristo.

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