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Me había atrincherado...

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A veces en las planicies de las montañas abajadas, se construyen torres y almenas para atrincherarse, ya no en las alturas desafiantes y acantiladas, sino en murallas de soberbias y muros de egoísmos. Paredes tapizadas con almohadones de acomodamiento y luces de indiferencia. Esto sucedió, aconteció, fue real en el caso particular. Pero alguien llegó, con montadura de humildad y mansedumbre, ofreciendo de comer y beber, mas nadie abrió, la puerta adornada de “no pase” siguió cerrada. Sus heridas que eran mis heridas, ensangrentaron los jardines de opulencias (mi opulencia) y levantando el polvo de la maledicencia (mi maledicencia) con el madero a cuestas, se quedó en pie, tambaleándose, el manto purpura se hacía húmedo de la sangre, llevaba una espinada corona trenzada y adherida a sus sienes, la espalda surcada de golpes y adornada de moretones y llagas sangrantes. Ese día antes de caer, con su mano derecha tocó la puerta de mi corazón, un escalofrío hiso rechinar las paredes de la to...

Epifanía, una Estrella nos guía.

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Hoy día de Reyes, te comparto ésta imagen que me gusta y me causa mucha risa, junto a ésta reflexión: ★Tenemos el primer GPS del mundo, inventado por Dios: la estrella que guió a los Sabios. ☆Tambien tenemos una discusión entre Sabios de Oriente que buscan el camino hacia el Señor.  Allí podemos estar nosotros reflejados, todo depende. En esta búsqueda del Señor, podemos confiar en nuestras propias fuerzas,  nuestras ideas y formas de llegar al Señor.  Creer que lo logramos  y estar envueltos en discusiones absurdas y tontas. Seguramente llegarán pero ¿a cuesta de que? ¿De cuantos disgustos?  Siguiendo en la búsqueda podemos seguir las señales que Dios pone en nuestro camino. Podenos llenarnos de inmensa alegría como los magos al ver surgir de nuevo la estrella o como el de la imagen, señalándola y gritando para que todos lo noten. ¿Será que ...

Epifanía, el Señor se manifiesta para todos.

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El Mesías se ha abajado para estar con nosotros, en la humildad de un pesebre, la noche de Navidad lo hemos contemplado y junto a los reyes de oriente hoy en la Epifanía lo hemos adorado y declarado como Señor de nuestras vidas. Hoy caminando entre nosotros, se mezcla con los pecadores. Él que no conoció pecado, se nos acerca; él que es la pureza del amanecer purifica nuestra vida; él que es Santo, santifica la creación y apresura la salvación. Adoremos al Señor que nos viene a Salvar, acojamos en nuestro corazón al que es Santo y nos santifica. Que como los magos de oriente salgamos a su encuentro, dejando todo de lado y anhelando su presencia redentora en nuestras vidas. Ya no es el oro, es la alegría de la salvación que vale más que toda la fortuna del mundo. Ya no es la mirra, es la esperanza de una vida nueva confiados en la resurrección de la carne. Ya no es el incienso, son nuestras oraciones qu...

Esperanza de Adviento...

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El tiempo de Adviento siempre trae consigo la llamada constante a la conversión con ocasión a la llegada del Mesías y Redentor, Jesús. Es oportuno que escuchemos el mensaje que constantemente nos anuncia el cambio radical en nuestros corazones, el profeta Isaías en el capítulo 35 nos lo cuenta diciéndonos que el “desierto florecerá” el desierto de nuestras vidas se pondrá en flor ¿cuál flor? ¿Serán las buenas obras para con el prójimo? y más adelante nos asegura “ Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará” Nuestros ojos y oídos para ver al que padece y escuchar al que llora. Poder caminar para ser los pies del mensajero que lleven el pan y contar a otros las maravillas del Señor. Definitivamente en este Adviento tenemos la oportunidad de cambiar, de dejar de lado el pecado, de abrazar la vida y gracia que nos promete el Mesías y Redentor, Jesús.