La vocación y el coqueteo
Este silencio de las montañas de Mérida tiene una forma muy particular de hablar. Si ayer el camino hacia San Javier del Valle me invitaba a "dejar" que el mundo siguiera su curso, hoy, en este segundo día de retiro, la montaña me ha exigido subir un poco más alto para mirar de frente lo que realmente soy. Aquí, frente al Sagrario y bajo la sombra de los picos, organizo lo que ha golpeado mi corazón este martes: No soy el protagonista . Amanecí con una certeza que a veces el ajetreo de la parroquia y la cancillería me nubla: el actor principal de mi vida es Cristo. Él es quien subió al monte y llamó "a los que quiso". No estoy aquí por mis méritos, ni por mi capacidad de gestión, sino porque Él quiso que estuviera con Él. En este tiempo de Cuaresma, me doy cuenta de que muchas veces he actuado como un "funcionario" de lo sagrado. Me he vuelto eficiente, pero quizá menos fiel. Hoy me hablo a mí mismo: Silverio, no puedes seguir siendo uno más del montón, bu...