¡Espíritu Santo! Jesús invita a los hombres a seguirle. A uno invita a dejar las redes de pesca, a otro el campo, a un tercero la mesa de recaudaciones; a todos llama personalmente. Él pronuncia las palabras de invitación: “Ven, sígueme” (Mt 4,19). Y ellos siguen la llamada y aceptan sus exigencias.
¡Espíritu Santo! Tú despiertas las vocaciones religiosas. Tú suscitas el anhelo del perfecto seguimiento de Jesús en los corazones de los jóvenes.
Tú confieres a cada uno tus dones según tu beneplácito, y nadie llega al sacerdocio o al estado religioso sin tu moción, sin tu impulso amoroso y si tu guía.
Para que la Iglesia de hoy tenga vocaciones, es necesaria tu acción. Por eso te pedimos hagas germinar la gracia de la vocación en el corazón de muchas personas. Dales valor para seguir con generosidad el llamado y vivir con alegría su vocación. Consérvales el primer amor a Cristo, para que perseveren fieles y lleven mucho fruto, como los sarmientos que permanecen unidos a la vid. “Enciende en nosotros la luz de la gracia, derrama amor en el corazón vacío, y robustece siempre con tu fuerza la debilidad de nuestro cuerpo”. Amén. -------------------------------------- Esta es la oración que regularmente suelo hacer por las vocaciones.
Soy nativo del estado Zulia, acá existe un tipo de música muy particular y pegajosa. Es muy polifacética, puede ser la voz de protesta de los que no tienen voz, o simplemente los piropos que algún enamorado le diría a su novia. Y así sucesivamente este ritmo, ha invadido y cantado muchas de las realidades de mi región. Es la Gaita, sobre su origen hay muchas historias y cuentos, de eso no hablaremos hoy, quizá en otra oportunidad. Este ritmo gaitero que tiene mucho que ver con la devoción Mariana, también ha servido para exaltar a Cristo y honrarle. Un sacerdote, hace algunos años, compuso lo que hoy en la Iglesia Zuliana conocemos como “La misa zuliana”, está, por lo general, se canta en la solemnidad de la Patrona del estado, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, o de pronto cuando queremos expresar nuestra cultura musical en la Acción de Gracias Eucarística. Transcribo para ustedes lo que es el canto del ofertorio de esta misa. I Te hiciste compañero de camino, ...
Hay viajes que se miden en kilómetros y otros que se miden en silencios y reencuentros. Hace poco, mientras dejábamos atrás el calor de Maracaibo para subir hacia la quietud de San Javier del Valle, en Mérida, viví uno de esos momentos que te devuelven al centro de todo. Íbamos en el autobús, un grupo de hermanos sacerdotes camino al retiro. De pronto, surgió la guitarra. Entre anécdotas compartidas y esas risas que solo se tienen con quienes conocen tu historia desde el seminario, empezó a sonar una melodía que todos llevamos grabada en el alma: "Ven y sígueme". Mientras las montañas de los Andes empezaban a asomar, la letra se me quedó enredada en el corazón, especialmente en ese inicio insistente: "Deja que el mundo vaya por su camino... Deja que el hombre vuelva a su casa... Deja que la gente acumule su fortuna..." Me puse a pensar en la premura con la que a veces vivo. Como sacerdote, es muy fácil dejarse absorber por "lo secundario": la gestión parro...
A veces uno se encuentra con personas que son todo un mundo, es decir que son tan cambiantes y multiformes que es difícil catalogarlos en algún tipo de personalidad o forma de ser, son un personaje. Como dice mi amada madre: “Cambian mas que las olas del mar o que las hojas del caimito”. Lo curioso de estas personas es que después de conocerles a fondo y tratarles por largo tiempo, son muy predecibles y ya sabes como se comportaran en determinado momento o por lo menos tienes un catalogo de opciones a escoger que determinara su actitud en cualquier circunstancia de la v ida que logres compartir con esa persona. Lo mas doloroso es cuando una de esas personas es tu AMIGO , tu pana, tu hermano del alma (como decimos los maracuchos). Te dan respuestas dolorosas, desagradables y en todo momento incomodas y hasta te extrañas de cuando tiene varios gesto de caridad o un poco afectivos para contigo. Si; duele, se siente feo; mas aun cuando a ese amigo le amas y mucho. Pero, no somos perf...
Comentarios
Un fuerte abrazo.
¡Espíritu Santo! Jesús invita a los hombres a seguirle. A uno invita a dejar las redes de pesca, a otro el campo, a un tercero la mesa de recaudaciones; a todos llama personalmente. Él pronuncia las palabras de invitación: “Ven, sígueme” (Mt 4,19). Y ellos siguen la llamada y aceptan sus exigencias.
¡Espíritu Santo! Tú despiertas las vocaciones religiosas. Tú suscitas el anhelo del perfecto seguimiento de Jesús en los corazones de los jóvenes.
Tú confieres a cada uno tus dones según tu beneplácito, y nadie llega al sacerdocio o al estado religioso sin tu moción, sin tu impulso amoroso y si tu guía.
Para que la Iglesia de hoy tenga vocaciones, es necesaria tu acción. Por eso te pedimos hagas germinar la gracia de la vocación en el corazón de muchas personas. Dales valor para seguir con generosidad el llamado y vivir con alegría su vocación.
Consérvales el primer amor a Cristo, para que perseveren fieles y lleven mucho fruto, como los sarmientos que permanecen unidos a la vid. “Enciende en nosotros la luz de la gracia, derrama amor en el corazón vacío, y robustece siempre con tu fuerza la debilidad de nuestro cuerpo”. Amén.
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Esta es la oración que regularmente suelo hacer por las vocaciones.
Que Dios os bendiga a todos. Un abrazo ¡