Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como llamado

Llantos vocacionales...

Imagen
¿Y quién llora una vocación que se va, o que se pierde? ¿Quien se preocupa por el que decide dejar todo lo que tomó por dejarlo todo? El llamado de Dios es inequívoco, Dios a diferencia de nosotros no se fija en apariencias, Él mira el corazón, mira nuestro potencial. Cree en nosotros como personas que hemos sido creadas por Él. ¿Quién lamenta la deserción en un seminario? Las manos que traen a Cristo Eucaristía se marchitan con el tiempo y mueren, ¿quién les sustituirá? ¿Dónde estamos invirtiendo nuestras oraciones? Los seminarios cada vez quedan más vacios, ¡no hay vocaciones! ¿Será que Cristo dejó de llamar? Nada que ver con eso, el llamado como sirena a la hora pico sigue sonando; es el ruido de nuestro mundo que lo vela cada vez mas. Pero Cristo sigue llamando. ¿Quien escucha el lamento de un árbol de vocación caer? Será a futuro un altar de la Eucaristía menos, un confesor menos, un párroco menos. Oremos por nuestras vocaciones, para que el dueño de la mies envíe operarios ...

Testigo, testimonio, mi vida...

Imagen
Mi testimonio vocacional No es sencillo hablar de lo vivido en mi proceso vocacional, son muchas experiencias que siendo personales en ocasiones escapan a la lógica que nos ofrece el mundo, pero que para Dios es fáctico, es posible. Parafraseando el versículo del evangelista San Marcos (1,20) diría que el Señor me llamó y dejándolo todo le he seguido , o por lo menos eso he tratado en este tiempo de discernimiento vocacional. El hecho de haber entrado al seminario no asegura nada que valla a ser sacerdote (ojo ese es mi anhelo), de hecho estoy allí para purificar mi intención, para que esta decisión de seguir al Señor sea diáfana y pura, que esté impregnada de una recta intención, para así radicalizar mi seguimiento a aquel que me ha llamado al sacerdocio ministerial. Conocí al Señor en el seno de mi familia que a pesar de no ser participante activa de la vida y fe eclesial, vive una diluida religiosidad popular pueblerina. Escuché de boca de mi madre las palabras con las...