Testigo, testimonio, mi vida...
Mi testimonio vocacional No es sencillo hablar de lo vivido en mi proceso vocacional, son muchas experiencias que siendo personales en ocasiones escapan a la lógica que nos ofrece el mundo, pero que para Dios es fáctico, es posible. Parafraseando el versículo del evangelista San Marcos (1,20) diría que el Señor me llamó y dejándolo todo le he seguido , o por lo menos eso he tratado en este tiempo de discernimiento vocacional. El hecho de haber entrado al seminario no asegura nada que valla a ser sacerdote (ojo ese es mi anhelo), de hecho estoy allí para purificar mi intención, para que esta decisión de seguir al Señor sea diáfana y pura, que esté impregnada de una recta intención, para así radicalizar mi seguimiento a aquel que me ha llamado al sacerdocio ministerial. Conocí al Señor en el seno de mi familia que a pesar de no ser participante activa de la vida y fe eclesial, vive una diluida religiosidad popular pueblerina. Escuché de boca de mi madre las palabras con las...